
¿Qué pueden tener en común el político Manuel Fraga, el cardenal Rouco Valera o el escritor Ramón Chao?. Pues que todos nacieron en el mismo municipio, Vilalba. Nos acercamos hoy a esta villa medieval que es capital de la hermosa comarca de la Terra Chá y cuna de ilustres personalidades del mundo de la política o la cultura.
La historia de esta población está unida a la de la dinastía de los Andrade, quienes construyeron y reconstruyeron, por dos ocasiones tras las revueltas irmandiñas, un castillo del que ya sólo queda su Torre del Tomenaje. Un hermoso torreón octogonal del siglo XV que actualmente es un Parador Nacional de Turismo, de los tres que encontramos en la provincia de Lugo.
Otra muestra del importante pasado señorial de este municipio son sus pazos, pazos donde se instalaron importantes linajes e ilustres familias. Así, en la parroquia de Belesar encontramos el Pazo de Meire, que hoy en día se dedica a la cría de caballos, y en la parroquia de Saramugo está el Pazo de Saramugo, recordado por la escasa piedad que mostraba su señor con su vasallaje.
VIlalba tiene también un importante pasado prehistórico, cuya huella encontramos en diversos castros desperdigados por las zonas altas, y huellas megalíticas como Pedrachantada. Para conocer y comprender mejor estas culturas pre-romanas, lo mejor es visitar el Museo de Prehistoria y Arqueología, que se encuentra en la Calle Domingo Goas.
Y a pesar de todo este patrimonio histórico y monumental, si por algo es conocido Vilalba es por sus capones. Sí, capones, esos pollos de corral engordados a mano y de carne tierna y sabrosa. Cada 21 de diciembre, en este municipio se celebra la Feria del Capón, a donde se acercan miles de personas en busca del que será su plato principal en la cena de nochebuena.
Vilalba se encuentra bien comunicada por carretera y autopista con las principales ciudades gallegas, y también con líneas de autobuses. Tomando Lugo como referencia, de la que la separan unos 35 kilómetros, se puede llegar fácilmente tomando la A-6 y la A-8, la Autovía del Cantábrico.
Foto Vía Xornalcentro