
Da la sensación cuando marchas por aquà de que estás a punto de llegar o bien al fin del mundo o a las entrañas de la tierra. Toda esta zona de la Sierra del Caurel, en la provincia de Lugo, es un museo de la piedra y la naturaleza. El gris del granito se confunde con la estampa del verde y la infinidad de colores que la lluvia y otros elementos infunden como un suspiro a la tierra.
Desde Seoane do Courel, lugar donde comienza nuestra ruta, ya observamos que tal vez estemos en uno de los parajes más bonitos de toda Galicia. Desde Seoane imprescindible el desvÃo hasta Seceda, uno de los rincones de esta región que más me han impresionado. Apenas contamos una veintena de casas de arquitectura popular, y la FerrerÃa Vella, la fábrica de hierro más importante de la Galicia del siglo XIX.
Dejamos atrás la belleza inusual de piedra de Seceda para llegar a las aldeas de Parada y Moreda. Una pequeña ruta desde Moreda nos lleva a la Devesa da Rogueira, una auténtica selva de robles, hayas, tejos, avellanos, abedules y castaños. Una zona magnÃfica para hacer senderismo, ya que la ruta es de apenas 3 kilómetros.
Llegamos ahora hasta Folgoso do Courel, con su iglesia parroquial y sus enormes casas de piedra, quizás las más grandes de la zona. De aquà tomamos una carretera bombardeada de castaños para llegar a Pobra de Brollón y la aldea de Froxán, catalogada Bien de Interés Cultural.
También desde Folgoso do Courel podemos tomar rumbo hasta Pacios da Serra y la aldea de Villarbacú, al pie del monte Piapáxaro (fijaros qué nombres tan ocurrentes y hermosos para lugares tan tranquilos y llenos de paz y naturaleza). Desde aquà hasta Quiroga nos acompaña el hermoso Valle del Sil.
Ya sólo nos quedan lugares como San Clodio, al otro lado del Sil, en cuyos alrededores se puede ver la Torre de Sequeiros y la Iglesia de San Martiño de Torbeo, del siglo XII, y aldeas como Fisteus y Bustelo, además de Cruz de Outeiro. Resulta impresionante ver cómo esta Sierra de Courel sigue atravesada desde hace siglos por el silencio del tiempo y la soledad.
Para perderse en Galicia, cerca del fin del mundo o de las entrañas de la tierra, tenéis la Sierra de Courel. Pequeños pueblos y aldeas de piedra que, desde la distancia, parecen abandonados, mares de castaños entre un verde silencioso que lo único que grita es su propia belleza. ¿A qué estáis esperando para venir a conocerla?.
Foto VÃa Serra do Courel
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