
Estamos ante el más extenso arenal de toda Galicia. Hasta donde nuestra vista alcanza tenemos algo asà como siete kilómetros de longitud, los que van desde la Punta de Caldebarcos hasta la Punta de los Remedios. Zona de viento, que cuando arrecia lo hace de verdad, en este rincón de la provincia de A Coruña, al pie del Olimpo Céltico.
Frente al extenso arenal de Carnota tenemos las Islas Lobeiras, y allá al fondo, casi sin tiempo para salir de entre la niebla de la mañana, el Cabo de Fisterra. Las dunas de Carnota tienen un alto valor ecológico, un paraje natural de marismas en donde a veces el silencio es demasiado profundo.
Las dunas más allá casi de nuestros ojos ascenderán hacia los montes de O Pindo, Medoña, Forcada y Cabazo. Los amantes de las fotografÃas no perderos la caÃda que tiene O Pindo en el mar. Según la luz del dÃa su mole de granito va cambiando de color, tornándose en la mayorÃa de las ocasiones en un rosado casi impredecible.
Desde el arenal de Carnota hay una pista asfaltada que sube hasta Cornido, y luego una caminata para los buenos senderistas hasta el Chán de Lourenzo y la cumbre de A Moa. Desde sus 641 metros de altura se tienen unas vistas magnÃficas de la costa y de la Terra de Xallas. Para bajar nada mejor que pasar por Quilmas.
Aquà en Carnota se halla al que se conoce como prÃncipe de los hórreos gallegos. Fue construido en 1768 y cuenta con más de 34 metros de longitud y está sustentado por 22 pares de postes. Desde él se puede acceder al Templo de Santa Columba.
En los alrededores de Carnota tenéis lugares que valdrÃan la pena conocer, como O Pindo, Quilmas, Caldebarcos, Maceiras, Lira o Lariño. Sin embargo, nosotros os recomendamos la visita a Portocubelo, a poco más de cinco kilómetros, con su precioso puerto pesquero.
La zona está llena también de playas, aunque un poco salvajes para la práctica del baño. Son más bien las tÃpicas playas para disfrutar de las vistas, como las de Pindo, Quilmas, Lira, Portocubelo y Lariño, todas ellas muy cerca del faro de Punta de Insúa.
Carnota y su arenal es un lugar perfecto para disfrutar de una paleta de colores naturales casi sin parangón en toda Galicia. Del azul de las aguas se pasa al dorado de la arena y al verde de la naturaleza, pasando por el granito y el rosado de las montañas. Un lugar especial y legendario a cien kilómetros de A Coruña, y apenas a 20 de Muros.
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