
Viene de celebrarse una de las romerías más peculiares de toda la geografía galaica. Nos atreveríamos incluso a decir que de toda la geografía europea. Un rito extraño, arcaico, telúrico y ctónico en busca de una verticalidad trascendente y redentora: una romería de la muerte en el ámbito rural pontevedrés.
La parraquia de San Xosé de Ribarteme pertenece al concello de As Neves, en el sur de la provincia de Pontevedra, comarca del Condado y fronteriza con Portugal. El 29 de julio esta parroquia es el escenario de una representación que al cristiano más ortodoxo debiera parecer pura herejía: a romaxe-romaria dos cadaleitos, o sea, la romería de los ataúdes.
Ya se sabe que la vida y la muerte están irremediablemente unidas, formando un nexo (y un plexo) que, al fin y al cabo, resume lo que es el hombre como ser natural. La antropología lleva más de un siglo estudiando las muestras del folclore en las que se reproducen las experiencias de la vida mediante ritos de paso de interlocución comunitaria. Y, repetimos, las dos experiencias más importantes que conoce un hombre son: el nacer, y el morir.
En As Neves, todo este farragoso párrafo que sin demasiada fortuna os acabamos de regurgitar se concentra en la parroquia de San José. Cada 29 de julio la iglesia de Santa Marta está, poco antes del mediodía, a rebosar (¿cómo estaba la plaza?). Acabados los oficios litúrgicos se produce una procesión comandada por la aguerrida Santa Marta (al parecer capaz de desafiar a la propia muerte) bien flanqueda por San Bieito (san Benito) y por la Virxe do Carmo (Virgen del Carmen).
Estas tres gloriosas figuras del calendario cristiano están ocupando, al menos en esta ocasión, un lugar peculiar del imaginario colectivo. Si no, no se entendería que detrás de sus efigies la procesión cargue con…ataúdes (vacíos o no).
El periódico The Guardian considera que esta romería gallega es el segundo “festival” más raro del mundo (¿cuál será el primero?). Toma ya. Cabe suponer que The Guardian es propiedad de algún gallego emigrado que haya hecho fortuna en las islas, porque tampoco tuvo reparo, hace años, en calificar a la de Rodas, en las Cíes, como la mejor playa del mundo.
Sin embargo, es un hecho que, desde hace unos años, los lugareños de As Neves han tenido que acostumbrarse a la presencia de televisiones y medios de comunicación.Estos gallegos son (somos) un pueblo primitivo, sí, comparable a los indígenas de Borneo o alguna tribu de Brasil…no es raro que los guiris vengan con sus cámaras a sacarnos fotos, a pesar del miedo evidente que muestran a que les mordamos una pierna (aunque luego no tienen empacho en tener un ídem con nuestro marisco).
Así que hala, ya sabéis. Nada de safaris por África. ¿Qué aburrimiento es eso de tirarse en paracaídas? Galicia arde y no sólo por los incendios o la concupiscencia con la que los cuerpos responden a la canícula. Julio y agosto son una sucesión interminable de romerías paganas malamente cristianizadas, ritos cuasi satánicos y sin duda malévolos, y fiestas en las que, quieras que no, todos acabamos pactando con el Anticristo. Galicia…qué miedo. ¿Y el conselleiro qué dice?
Foto vía: absolutportugal
Pulsa aquí para imprimir este artículo

