Peregrinos en bicicleta

El Camino Francés es tal vez de las rutas del Camino de Santiago la más conocida. Por ella veréis caminar a una gran cantidad de gente, en especial este año que se celebra el Año Santo Xacobeo. Pero además de peregrinos a pie son muchos los que se aventuran por sus sendas en bicicleta, ya que es el camino preferido por los ciclistas.

Desde la década de los 60 esta ruta jacobea siempre está llena de ciclistas. El Camino Francés comienza en O Cebreiro y concluye en Santiago. Siempre es bueno conocer algunos pequeños consejos para hacer con tranquilidad esta ruta sobre dos ruedas.

En primer lugar no tiene nada que ver preparar la ruta para hacerla en bici que andando. Si váis a hacerla en bici es muy recomendable reservar con antelación los albergues en los que pararéis a descansar y pernoctar, ya que si lo hacéis de improviso por lo general los albergues dan preferencia a los peregrinos que van a pie. No preocuparos a la hora de reservar con antelación, ya que el Camino Francés es el que cuenta con más albergues, una oferta muy amplia para todos los bolsillos.

También debéis saber que hay rutas que son difíciles, ya que se tratan de verdaderas etapas de montaña. Por ejemplo, la que va de O Cebreiro hasta Triacastela. Tampoco es que sean demasiado duras las pendientes, pero sí más complicadas que las siguientes. Las subidas y bajadas son constantes hasta Triacastela, por lo que es mejor terminar nuestra etapa en Triacastela y descansar hasta el día siguiente.

A la hora de circular, hay muchos ciclistas que prefieren tomar la carretera que marcha paralela junto al Camino Francés. Eso sí, iréis compartiendo camino con los coches, por lo que tal vez sea más recomendable ir por el camino, que suele estar en muchas partes sombreado. También hay que tener en cuenta que no haya muchos peregrinos a pie en el trayecto que estáis haciendo.

En cuanto a los problemas mecánicos, tales como pinchazos y otras averías, no preocuparos en gran medida. En las gasolineras de las carreteras y en los talleres de los pueblos están bastante acostumbrados a atender a los peregrinos que van en bicicleta, por lo que no tengáis ningún reparo en acercaros y pedir ayuda. La gente de aquí está bastante familiarizada con los peregrinos.

Ya sólo queda disfrutar del camino y los paisajes, una ruta preciosa para hacer incluso en familia con un tándem, porqué no.

Foto Vía Patricio Robledo

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