
Comer en La Coruña, y por extensión en toda Galicia, es una verdadera delicia. De la gastronomía gallega gusta hasta el hecho de ver preparar los platos, incluso para los poco dados al mundo de la cocina como yo. Nada más que hay que acercarse a algunas de las marisquerías para ver como suelen tener en la puerta un acuario con langostas y otros moluscos.
Si tenemos que sentarnos en algún bar o restaurante de La Coruña, la importancia de su puerto pesquero se nota en cualquier carta o menú. Percebes de Corme, los mejillones de Lorbé, los berberechos de la ría, nécoras, cigalas, centollos… no faltan en ninguno de los establecimientos. Sería un delito de primera magnitud venir a Galicia y no daros el capricho de comer marisco, ¿no?.
Entre los pescados tampoco van a faltar las caldeiradas de rape, el lenguado a la plancha, la merluza, el abadejo a la gallega, incluso los jureles y las sardinas. Cómo no, sobra decir que hay que pedirse una buena ración de pulpo a feira, que se sirve en una escudilla de madera con aceite y pimentón picante.
¿Y las célebres empanadas gallegas?. Tampoco faltan en las tiendas de La Coruña. La mayoría suelen estar hechas de carne, pescado o marisco, aunque por ingredientes no va a faltar en una empanada. Atún, lacón con grelos, empanada de zorza, hasta de bacalao con pasas… es decir una variedad ingente de tipos y rellenos de empanadas.
Si preferís algo de carne, la carne gallega tampoco se queda atrás, ni mucho menos. Destaca la carne de ternera, aunque la carne de cerdo también es de las preferidas, sobre todo para el cocido gallego Se come mucho la típica laconada, con sus garbanzos y sus grelos, además de los chicharrones, la zorza y el raxo, que es el lomo. A mí particularmente me encanta el raxo con cabrales.
Se llega así a la parte que más me gusta de la gastronomía, los postres. En La Coruña tenéis las célebres filloas de crema, o la leche frita y la tarta de queso. Incluso en ocasiones de postre podéis saborear los excelentes quesos de tetilla o de la berza, que es bastante cremoso.
Para beber durante la comida nada mejor que un buen vino de la tierra. Los vinos de Monterrey, Rías Baixas, Ribeira Sacra, Ribeiro o Valdeorras. Después de comer también apetece un licor de café, o uno de hierbas, e incluso algunos se atreven con la clásica queimada.
Lo que está claro es que comer en La Coruña es un privilegio que debéis probar alguna vez. Las calles del centro histórico están llenas de bares, restaurantes y marisquerías para comprobar cuán exquisita es la gastronomía de esta ciudad.
Foto Vía Nuriadolader