
Los amantes de la música electrónica y del bailoteo dance vienen de encontrarse en una de sus grandes citas anuales: el Sónar. Los más enteradillos sabrán que este festival, convertido ya en todo un clásico del panorama europeo, se celebra en Barcelona, que todavÃa no es ciudad gallega, aunque todo se andará.
Pero la edición 2010 del Sónar ha sido un tanto especial. Con motivo del Xacobeo las lumbreras de la consellarÃa de Cultura decidieron apostar por una ramificación gallega del festival, de modo que los descendientes de Breogán pudiesen disfrutar en Coruña city de los estados alterados de conciencia que suele producir (según nos han contado) el hause y músicas aledañas.
A quien le sorprenda que el Xacobeo de pie a una iniciativa que acaso no case del todo con la religiosidad que se le presupone al camino o a las liturgias de un Año Santo, debe saber lo confundido que está. El Sónar es una especie de apoteosis de espiritualidad, por lo que el asunto está bien traÃdo y no andemos enredando.
Además, parece ser que al apóstol Santiago la vida loca de todo ese mundillo de discotecas, afters y botellines de agua lo tenÃa loquito. De hecho, las más recientes investigaciones nos dicen que si el apóstol llegó a la penÃnsula fue seducido por las juergas nocturnas del Levante más que por la cosa misma de la predicación.
En fin, evidentemente se trata de un scherzo: el apóstol nunca estuvo en la Hispania Romana, por mucho que le pese a las buenas gentes de la Iglesia, ni siquiera para mover el esqueleto. Pero, bromas aparte y volviendo a nuestro tema, hay que reconocer que la experiencia del Sónar gallego puede considerarse como un éxito.
Entre los dÃas 17 y 19 de junio acudieron al recinto de ExpoCoruña (lugar del evento) casi unas 15 mil personas (aproximadamente un 10% de los flujos que mueve Ortigueira), según acaba de hacer público la organización. Imaginamos que por personas se entiende básicamente jóvenes menores de 25 años, esa alegre farándula siempre amante del verso y no tan bien dispuesta ante la prosa.
Los artistas que pasaron por la ciudad herculÃnea fueron, entre otros: David M, Grobas, Fat Fish, Ino, Fake Robotique, Caradeniño, la orquesta O.M.E.G.A, o Viktor Flores, todos ellos por supuesto muy conocidos y a los que el arte de blancas, negras, corcheas y fusas debe tantÃtisimo, aunque este humilde articulista sea la primera vez que oye tales nombres. Por no hablar de las súper figuras (consellarÃa dixit) como Air, Hot Chip y LCD Soundsystem.
A lo mejor pensáis, amigos, que nos mostramos un poco tendenciosos, si no directamente abducidos por los vicios demagógicos, a la hora de tratar esta iniciativa, tan relevante para el panorama cultural gallego a medio y largo plazo y que seguramente se llevó un buen pellizco del presupuesto de la propia consellaria de Cultura. Nada más lejos de la verdad.
Sin duda debe haber prioridades en el gasto público. ¿Qué mejor que invertirlos en esas macrofiestas hasta el amanecer en las que nuestros cachorros aprenden tantas cosas y tan saludables y que tan provechosas le resultaran en un futuro? Lo demás son zarandajas y, como dicen por ahà las almas piadosas, cuentos del pesebre. Pues eso. Viva el Sónar y vivan nuestros dueños.
Foto vÃa: bolteninc
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