Santa Maria de Cambre

Hablando hace pocas semanas con un amigo gallego le comentaba mi gusto por las pequeñas iglesias románicas, sencillas pero de una impactante belleza. Tanto es así que sin pensárselo dos veces me recomendó que tomara el coche y fuera en busca de uno de los mejores ejemplos del románico gallego, la Iglesia de Santa María de Cambre en la provincia de A Coruña.

Evidentemente no pudimos por menos que hacerle caso a nuestro amigo, y pusimos rumbo a Cambre, apenas a doce kilómetros de la capital coruñesa. Esta antigua iglesia es el único vestigio que nos queda de un viejo monasterio benedictino del siglo IX. Poco importa ya que nos situamos frente a una bellísima iglesia intacta del siglo XII.

Decimos intacta aunque el corsario inglés, Sir Francis Drake, en su toma de A Coruña en 1589, llegara hasta Cambre e incendiara la iglesia, además de los destrozos que las guerras napoleónicas también produjeran en el templo. Sin embargo, ahí se levanta, coqueta, sencilla y orgullosa.

Dicen los entendidos del arte románico que lo más sorprendente de esta iglesia es el hecho de poseer una girola y una cabecera con hasta cinco ábsides semicirculares. A decir verdad, nosotros que no es que entendamos mucho del tema, al observar este conjunto de ábsides semicirculares tenemos que decir que realmente es único y genuino. La belleza del césped verde e inmaculado en el que se asienta esta parte de la iglesia enmarcan maravillosamente el detalle.

La fachada es tan sencilla como preciosa, con su espadaña y campanas, así como el rosetón sobre el arco de la puerta y bajo las campanas. En su interior la iglesia se divide en tres largas naves, lo que indica que a pesar de su sencillez románica es una iglesia soberbia. Fijaros sobre todo en la decoración escultórica de los capiteles, dicen que en total hay unos 94, los hay de todo tipo. Precisamente en uno de ellos hay grabada una fecha, 1194, momento de la terminación de las obras de la iglesia.

Otros dos detalles más que no debéis dejar escapar del interior: la pila bautismal conocida como la Hidria de Xerusalén y la imagen en piedra de una Virgen con niño del siglo XII. Resulta deslumbrante el silencio y el juego de luces y sombras del interior.

Si tenéis la oportunidad de esta en la provincia de A Coruña, daros un breve paseo hasta Cambre y visitar esta hermosa iglesia. Realmente merece muchísimo la pena.

Foto Vía Anabel Nikolai

Pulsa aquí para imprimir este artículo

  • No hay comentarios todavía ...