
Una de las postales que siempre se recuerda de Ourense es pasear por su Ponte Vella, su célebre puente romano. Declarado Monumento Nacional en 196, fue construido en el siglo I durante la época del emperador Augusto, por lo menos su base asà lo indica. De todas maneras fue ampliamente reconstruido durante la Edad Media e incluso en fechas posteriores.
Precisamente el aspecto actual del Ponte Vella data de las reconstrucciones que en el siglo XIII le hizo el obispo Don Lorenzo.
En su origen contaba con once arcos, de los cuales hoy en dÃa se conservan siete, contando el del centro con una altura de 37 metros. En total el puente tiene unos 370 metros de largo, una más de las obras maestras que nos ha legado la ingenierÃa romana.
Cuentan que incluso el puente tenÃa una torre defensiva, la torre que aparece en el escudo de la ciudad, pero fue demolida en 1839 ya que al parecer causaba problemas al paso de los carruajes. Hoy, con la construcción del Puente del Milenio en el año 2000, el Ponte Vella es un puente peatonal, puente sobre el rÃo Miño que sin duda es uno de los grandes sÃmbolos de Ourense. Una la zona del centro con el barrio del puente, uno de los más grandes de la ciudad.
Entre las muchas curiosidades que figuran alrededor de este puente se puede decir que ha recibido varios nombres desde su construcción, como Ponte do Miño o Ponte de Ourense, hasta su actual de Ponte Vella que le fue dado en 1918 al inaugurarse otro de los puentes de la ciudad, el Ponte Nova.
Se cuenta también que el arco central era el de mayor amplitud de todo el imperio romano. Esto realzaba aún más la importancia de este puente en la época romana como principal nudo de comunicaciones en la antigua Galleccia, sobre todo con Santiago de Compostela.
Sin duda alguna que si tenéis la oportunidad de visitar Ourense debéis acercaros al Ponte Vella, tanto para pasear por él como para verlo desde lejos, sobre todo de noche cuando se tiene de él una de las mejores vistas.
Foto VÃa Twiga Swala
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