
Por mucho que dijeran los romanos y que su nombre signifique lo que signifique, Finisterre o Fisterra no sólo representa el final de las tierras, ese lugar en el que todo lo humano acababa y desde el que se podÃan contemplar y escuchar al fondo el grito de los monstruos marinos. Fisterra es algo más, es una villa marinera con casas que van bajando, como niñas de piedra, hacia el mar.
Calles estrechas en el centro histórico, hasta donde llegamos después de visitar la Iglesia de Santa MarÃa das Areas, viejo templo de piedra con su torre piramidal. De su interior os queremos destacar su impresionante crucificado, y en el exterior, frente a la arcada, el antiguo hospital de peregrinos fundado en 1469 y un precioso crucero.
Entramos ya en Fisterra, pueblo y puerto pesquero tÃpicamente gallego, con sus balcones y galerÃas en donde se planta el sol como un fino lienzo amarillo. En Fisterra debéis visitar el Castillo de San Carlos, del siglo XVIII, o la Capilla del Buen Suceso, de estilo barroco, que se halla en la Plaza de Ara Solis.
De Fisterra si algo nos encanta es la calma y la tranquilidad de su puerto. Es un lujo pasear por él, contemplando la quietud del mar y las pequeñas barca de colores que dibujan el rostro de las aguas. Y si hace buen tiempo, nada mejor que sentarse en las terrazas de las tabernas del puerto a comer unas sardinas asadas y unos mariscos frescos.
Pero claro está que Fisterra es un lugar para dirigirnos al cabo del mismo nombre, ese rincón de la tierra empapado de leyendas. Allà al extremo de este cabo se halla el faro, construido a mediados del siglo XIX, quien con su luz sigue velando por aquellos marineros que en Galicia son más valientes y orgullosos se serlo que en ningún otro lugar.
No hay mejor vista ni mejor atardecer que el se contempla desde el Cabo de Fisterra. También tenéis la posibilidad de seguir la lÃnea de la Costa da Morte para acercaros a las playas de Mar de Fora y O Rostro. Para nuestro gusto mejor queda la Playa de Langosteira, que cuenta con un paseo marÃtimo peatonal rodeado de pinares y dunas.
Fisterra como veis no sólo es lugar de romanos, tradiciones y leyendas. El paisaje natural y popular que podéis encontrar merecen muchÃsimo la pena.
Foto VÃa Diego F.
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