
Allà donde el rÃo Tambre se ofrece orgulloso a las rÃas de Muros y Noia en la provincia de A Coruña, se cuenta una más de las leyendas que surcan las tierras de la antigua Galicia. El rey Alfonso II mandó construir el puente que da nombre a nuestro protagonista de hoy, Ponte Nafonso. Dicen que el arquitecto al que se le mandó su construcción murió antes de verlo acabado.
Y como en Galicia la muerte y las leyendas van prendidas de la mano, cuentan que el arquitecto murió porque osó acercarse a la obra que su hermano hacÃa en la cercana Toxosoutos, rompiendo asà la promesa que ambos se habÃan hecho de no visitar la obra del otro hasta que estuviese concluida.
Sea o no sea cierta esta vieja leyenda, el arquitecto del puente fue enterrado aquà mismo en Ponte Nafonso. Quizás con la idea no remota de vigilar su puente, del que ya nos quedan veinte de los veintisiete arcos originales de los que constaba. Este puente tiene unos 270 metros de largo y un ancho de cinco metros.
De todas maneras es de destacar la belleza del paisaje circundante. El paso del rÃo Tambre bajo el silencio de piedra de los arcos, el verde de la vegetación mezclándose lentamente con el tejado de las casas, un lugar perfecto para pasar un fin de semana de turismo rural totalmente relajante.
Tanto es asà que desde Ponte Nafonso se pueden hacer muchas y muy interesantes excursiones rurales, tanto a la cercana Noia como al Pazo de Tambre, un hermoso paraje con pequeños estanques, todo tipo de árboles e incluso hasta un embarcadero. Las vistas que se tienen de las rÃas de Muros y Noia son sencillamente preciosas.
Para buenas vistas podemos dirigirnos a la Sierra do Barbanza, desde la que contemplar también las rÃas gracias a los monte de Iroite y de San Lois, que cuenta con un merendero y un antiguo castro. Está claro que Galicia es de esos rincones que te sorprenden en cualquier esquina. Ponte Nafonso, con sus historias, leyendas y paisajes, es una más de las excusas para encontrar la calma en Galicia.
Foto VÃa Xotico
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