
Viveiro es de esos lugares que le recuerdan a la propia Galicia el porqué debe sentirse orgullosa de sus playas y paisajes. Callejear por sus rúas se convierte en una necesidad y disfrutar de su ambiente es algo que nos vendrá por añadidura.
El entorno natural que rodea a esta bellísima localidad de la provincia de Lugo parece que se concentra en la Playa de Covas, situada a unos dos kilómetros de Viveiro, al final de su ría. No preocuparos por llegar porque lo podéis hacer tranquilamente desde la ciudad paseando por el Puente de la Misericordia y el Parque de José Antonio Pernas, un paseo marítimo que os recomiendo, o bien a través del autobús hasta el barrio de Covas.
Bellísima playa ideal para venir en familia, ya que el oleaje es muy tranquilo, con el atractivo de las rocas pintorescas de Os Castelos. Estas rocas crean un paisaje singular e incluso extraño, sobresaliendo del agua en forma de agujas. En estas rocas hay un monumento dedicada al recuerdo de la fragata Santa María Magdalena y del bergantín Palomo, que naufragaron una terrible noche de 1810 con más de 500 muertos.
Nosotros os recomendamos que si queréis pasar el día en ella vayáis bien temprano, ya que es muy turística y suele llenarse de gente. De todas maneras es bastante grande, de unos dos kilómetros de longitud, por lo que tampoco tendréis muchos problemas. Además en verano tiene duchas y servicios de vigilancia y Cruz Roja.
Esta también esta una zona en la que veréis muchos apartamentos y algunos hoteles, ya que se ha convertido y es la zona más turística de Viveiro, por lo que encontraréis muchos bares, restaurantes y cafeterías cerca. En ocasiones suele hacer algo de viento, pero nada realmente importante.
Ni que decir tiene que esta Playa de Covas debe ser uno de esos lugares íntimos y tranquilos que podéis disfrutar en Galicia. Un entorno perfecto para ir en familia, una playa grande y espaciosa y nada peligrosa para bañarse. Eso sí, como en casi todas las playas gallegas, el agua está un poco fresquita.
Foto Vía Cubamagica