
Galicia es tierra de historias y leyendas. Algunos de esos mitos son tan ciertos que pueden ser contados por los viejos testigos de piedra que vivieron los hechos. Uno de ellos es precisamente quien nos cuenta esta historia, el Ponte do Pasatempo en Mondoñedo.
A finales del siglo XV, concretamente en 1483, un grupo de nobles que luchaban contra los Reyes Católicos desde hacÃa ya tres años fueron apresados y condenados a ejecución pública. Al mando de aquellos nobles se encontraba el Mariscal Pero Pardo de Cela.
Enterada su esposa, Isabel de Castro, de aquel trance tan terrible, y aprovechando su parentesco con la reina Isabel la Católica, ya que era prima suya, corrió en busca de los monarcas para rogar el indulto de su esposo y su hijo, que se encontraban entre los nobles condenados a muerte. La reina accedió a sus rogativas, e Isabel voló de nuevo a Galicia con los indultos en la mano.
Sin embargo, a unos metros de su cometido final, con la vista puesta ya de nuevo en los ojos de su marido, le salieron al paso, en el Ponte do Pasatempo varios esbirros del obispo de la diócesis, quienes la prendieron hasta que, en la Plaza Mayor de Mondoñedo, se procedÃa a la ejecución de su esposo. Cuenta la tradición que, justo en el momento en el que Pero Pardo entonaba el Credo, fue decapitado por el verdugo.
Sólo el Ponte do Pasatempo y el hilo de agua del rÃo de Valiñadares que corre a sus pies son hoy testigos de aquella tragedia. Era el 17 de diciembre de 1483. El nombre del puente parece que ironiza con la propia escena que vivió hace cinco siglos. Nunca fue tan preciado el tiempo como lo fue sobre las piedras de aquel puente.
Puente de piedra, de esos que cruzas y olvidas, puente de pequeños riachuelos y sonidos dulces, puente de recuerdos y nostalgias de una época en la que Galicia era romana. Si alguna vez tenéis la oportunidad de visitar Mondoñedo, concretamente el pintoresco barrio de Os MuÃños, seguro que vuestro tiempo se detendrá en este puente de leyendas y misterio.
Leyendas que cobran vida sólo y exclusivamente en Galicia…
Foto VÃa Luis Lusco
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