
La forma gallega para Eulalia es Baia, aunque se conocen otras variantes como Alla, Aia, Balla…Se trata de la denominación antigua y popular, registrada en múltiples topónimos y también en ilustres apellidos.
En los últimos tiempos, sin embargo, tanto Eulalia como Olalla se fueron introduciendo con fuerza. Eso ocurrió porque Eulalia es el nombre de una importante santa, con uno de los cultos más antiguos en la península.
Como la Iglesia en Galicia jamás habló gallego (caso único en Europa: se pasó, con la Edad Moderna, de la liturgia en latín a la liturgia en castellano. El resultado fue el mismo: durante siglos la población apenas entendió nada, limitándose a repetir la letanía ritual de padrenuestros y oraciones al uso.
De aquí también que en Galicia palabras como “dios”, y otras, se dijesen, y se digan, en castellano y que “deus” estuviese a punto de desaparecer. Es sólo una anécdota, pero bien significativa) santa Eulalia acabó imponiéndose a la original santa Baia.
En fin, cosas de la historia. Esto viene a cuento porque en Galicia el culto de la santa prendió con fuerza y porque en santa Baia de Bóveda, que denominaremos a partir de ya santa Eulalia de Bóveda, en el concello de Begonte, se encuentra una cripta tardorromana donde se ha supuesto incluso que estaría enterrado Prisciliano.
Para quienes desconocen la geografía gallega, aclaremos nuestra posición. El conjunto arquitectónico de santa Eulalia de Bóveda se halla a unos 15 kilómetros de la ciudad de Lugo. Se trata de una construcción única en Galicia, de planta rectangular y dos alturas, aunque de la superior no queda prácticamente nada.
La parte inferior presenta notables elementos, como una bóveda con frescos y una piscina o estanque central. Hay además columnas y pinturas en las paredes del templo, templo sobre cuya finalidad se ha discutido bastante. Además de sepulcro de Prisciliano, se ha aventurado la posibilidad de casa de baños, ninfeo, etc. Las alternativas se superponen más que contradecirse. Es decir, pudo tratarse de un ninfeo romano luego cristianizado en el que, finalmente, se enterró al gran “druida” gallego decapitado.
Lo curioso del santuario de santa Eulalia de Bóveda es su total desconocimiento por parte de la mayoría de galleguitos de a pie y de a coche oficial. Es cierto que se trata de un recinto de reducidas dimensiones, pero tal vez habría que ampliar los trabajos de excavación o de restauración.
En fin, mucho nos tememos un complot invisible pero eficaz del otrora poderoso obispado santiagués. La catedral nació de un inventado sepulcro más pequeño que el de santa Eulalia. Teniendo en cuenta la influencia que llegó a tener Prisciliano y su ascendiente sobre sus compatriotas de la Gallaecia, ¿cómo no silenciar su supuesta tumba, no sea que los tiempos la vieran transformarse en un grandioso templo donde, en buena lógica obispal, se reverenciaría la doctrina perversa de un hereje? No es broma. Alucinados doctores tenía la Iglesia…
Foto vía: Foto de J.M.Galaico
Pulsa aquí para imprimir este artículo

