Camino portugues

El Camino Francés es el Camino de Santiago par excellence, no hay dudas. Pero al foco de atracción cristiana en el que acabó convirtiéndose Compostela afluían peregrinos de todas las nacionalidades. Por los cuatro costados y desde cualesquiera latitudes.

Así se fueron configurando diversos caminos: del Norte, Inglés, Ruta de la Plata…son algunos de los itinerarios más conocidos. Aunque, a decir verdad, en el fondo hubo, y hay, tantos caminos como pares de alpargatas, es decir, como personas. Cada persona, en efecto, crea su propia senda, de ahí que el número total de caminos a Santiago, si no es infinito, lo parezca.

Desde el sur, el Camino Portugués es tal vez el más importante. El trayecto coincide, en teoría, con el llevado a cabo por la reina santa Isabel, en 1325, o acaso con el descrito por el rey Manuel I dos siglos después. En todo caso, el Camino Portugués conoce varias ramificaciones y distintas etapas paralelas, lo que demuestra la difusión del culto santiagués en Portugal.

Aquí sólo podemos considerar los tramos gallegos, que suman unos 115 kilómetros repartidos por lo general en seis etapas. Veámoslas:

1. Tui-Porriño. El Camino entra en Galicia por Tui, atravesando puntos históricos de la ciudad, como la plaza del ayuntamiento, el Convento de las Clarisas o la iglesia de santo Domingo. Sin embargo, no bien vayamos dejando atrás el valle del Miño, entraremos en una de las zonas más urbanizadas e industrializadas de Galicia: la formada por Vigo y su periferia.

2. Porriño-Redondela. Eso significa que en estas etapas iniciales tendremos que lidiar con bolsas de feísmo y autovía. Porriño representa cierta manera perversa de hacer las cosas en Galicia. Aun así, podemos admirar la Casa Consistorial, obra de Antonio Palacios, hijo de la villa, además de las capillas de la Magdalena y de las Angustias. En el vecino Mos, pueblo seccionado por el asfalto, el camino atraviesa el pazo de los Marqueses y la iglesia barroca de Santa Eulalia, de apaciguadora contemplación.

3. Redondela-Pontevedra. El albergue redondelano se halla en la Casa da Torre, construcción histórica del XVI. Redondela está cerca de la boca de la ría de Vigo, en la bahía de San Simón, por encima de la ciudad olívica. Hay varias iglesias y capillas destacables, aunque el camino en sí eluda la mayoría de ellas.

Bordeando la boca de la ría, aquí el camino ofrece grandes paisajes, con el puente de Rande al fondo y la isla de san Simón a mano izquierda. Se entra en Cesantes y se atraviesa una pequeña fraga. Luego se cruza Arcade, famosa por sus ostras y se llega a Ponte Sampaio, donde el pueblo en armas derrotó al mariscal Ney, atravesando el puente sobre el Verdugo.

4. Pontevedra-Caldas. Abandonamos Pontevedra por el puente do Burgo. Principiamos una de las etapas más hermosas, con flora exuberante, hasta dar con el cruceiro de Amonisa. El propio Santiago nos indica el norte, el camino a seguir, mirando hacia Compostela.

5. Caldas-Padrón. Caldas es conocida por sus aguas termales. La nueva etapa, recién salidos de Caldas, nos sumerge en el valle de Bermaña, con sus bosques centenarios. Caminaremos entre el difuso goteo a borbotones de los regatos y pequeños ríos que salpican la senda. Se cruzará después el puente romano de Pontecesures, entrando en la provincia de la Coruña.

6. Padrón-Santigo. A la salida de Padrón se encuentra la bella colegiata de Iria Flavia. Santiago está ya sólo a menos de 20 kilómetros. La entrada en la capital gallega se realiza por el Milladoiro, y después por el barrio de la Choupana. El Camino Portugués penetra la ciudad vieja por la Porta Faxeira.

Finalmente, llegamos a la plaza del Obradoiro. Ante nosotros, la increíble catedral compostelana, símbolo no de un pueblo o de un país, sino de una civilización entera.

Foto vía: flickr

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