
Nos sentamos hoy aquí con nuestro buen amigo Don Álvaro Cunqueiro para conocer la Catedral de Mondoñedo. Nos tenemos que trasladar hasta comienzos del siglo XIII para ver los primeros pasos de este grandioso templo. No sería hasta bien entrado el siglo XIV cuando esta ciudad lucense pudiera ver por fin rematada su gran obra de arte medieval.
Bien decimos sentados aquí, en la Plaza de España, con Don Álvaro Cunqueiro, hoy estatua sedente que no parece ni quiere perder la costumbre de ver a sus paisanos pasear frente a la esbelta fachada de la catedral. Una catedral que no sé porqué no se la conoce más, porque tiene de sobra para ello. Fachada amplia, con bellísimo rosetón sobre la puerta de entrada, y dos altos campanarios en los extremos.
Os decíamos antes iglesia medieval, pero ya en la fachada hay una interesante mezcla de elementos. Portada románica, rosetón gótico y torres barrocas. Comienza a vislumbrarse la riqueza que nos espera en el interior este Monumento Nacional, catalogado así en 1902.
Nos despedimos un momento de Don Álvaro Cunqueiro y nos dirigimos para visitar la Catedral de Mondoñedo. Entramos y accedemos a la nave central, en donde se sitúan las pinturas de La Degollación de los Inocentes, del siglo XVI. Preciosa, por otra parte, la sillería del coro, con tableros gótico flamígeros y renacentistas.
Y es que hay que decir que las pinturas que pueden apreciarse en esta catedral son de las mejores pinturas murales que pueden verse en toda Galicia. A la ya mencionada de la Degollación de los Inocentes, hay que resaltar algunas otras escenas del Antiguo Testamento.
Como curiosidades de esta catedral hay que decir que en una de las capillas se venera a la Virgen Inglesa, talla del siglo XVI, y que fue traída hasta aquí desde la Catedral de Londres a causa del cisma religioso. La iglesia consta en total de tres naves, retablo mayor y órgano del siglo XVIII.
Que no os falte en vuestra visita recorrer el Museo Catedralicio y Diocesano de Arte Sacro, uno de los mejores de Galicia en su estilo, en el que podréis ver una gran colección de piezas, entre ellas unas zapatillas de algunos obispos, como curiosidad, y como obras de arte unos alabastros ingleses del siglo XV.
Volvemos de nuevo sobre nuestros pasos, para sentarnos otra vez junto a la estatua de Álvaro Cunqueiro. Y es que la propia sombra de la catedral viene a caer a los pies del insigne escritor gallego nacido en Mondoñedo.
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