
Si la comarca del Baixo Miño es uno de los destinos más recomendable de toda Galicia, Tui destaca en ella como una de las localidades de referencia. Sobre la orilla derecha del Miño, dominando un valle lleno de dulzura, la ciudad de Tui (5000 habitantes) se sabe dueña y señora de una de las biografÃas más antiguas e ilustres del norte peninsular.
Destino imperecedero que la crónica popular origina en Diomedes, ahà es nada. El héroe griego de la IlÃada, acabada la guerra de Troya, arribarÃa, según la tradición, hasta la desembocadura del Miño. RÃo arriba, considerando la idoneidad del lugar (templanza climática, fertilidad de campos, belleza del paisaje), fundarÃa una ciudad en honor a su padre: Tideo.
De lo que no hay duda es de que la zona estaba ocupada cuando llegaron los romanos, que a su vez establecieron un vicus: el llamado Castellum Tyde. En cualquier caso, será en época bárbara cuando Tui empiece a jugar un papel verdaderamente protagonista en el escenario polÃtico de Galicia y también en el eclesiástico. No en vano conocemos ya desde el siglo VI los nombres de los sucesivos obispos de la sede episcopal.
AsÃ, el centro histórico de la villa es tan propicio para una gustosa caminata como misteriosamente silencioso, por no decir deshabitado. En esto coincide con otros núcleos de poblaciones gallegas venidas a menos (por ejemplo Ribadavia), cuyas antiguas, preciosas y blasonadas casas unifamiliares están vacÃas, acaso esperando mejores tiempos para la especulación.
En todo caso, no nos desviemos de nuestro propósito: gozar Tui. Se percibe la importancia del obispado en dicho centro histórico. De hecho, su estructura radial, que gravita en torno a la catedral y a la plaza de San Fernando, antaño plaza de abastos, es tÃpicamente religiosa, medieval.
Ahora nos ocupamos de la catedral pero, antes, ¿cómo no vamos a evocar aquà la iglesia gótica del convento de San Domingos, el convento de las Clarisas (Las Encerradas), la capilla de la Misericordia o aquella otra, barroca, en honor de san Telmo? Esto es sólo un ejemplo, y también fuera de la ciudad vieja hay notables edificios, como el convento de san Francisco o el templo románico de San Bartolomeu de Rebordáns.
Y la catedral, claro, bajo la invocación de Nuestra Señora de la Asunción. Iniciada, sobre los restos de un monasterio anterior, en el siglo XII, en estilo románico, a partir del XIII se continuó en gótico. CaracterÃstico es su porte exterior de fortaleza defensiva, pues sus muros, macizos, se rematan en almenas más propias de un castillo, y su gran pórtico de entrada está flanqueado por dos torres.
Por último, una visita al vecino monte Aloia nunca sobra, más bien resulta imprescindible. Entonces sà nos damos cuenta de lo poco avariciosa que se mostró la naturaleza con esta tierra: ver al Miño, padre de los rÃos gallegos, remoloneando, sin ganas todavÃa de ir a morir al océano, configurando un valle que hermana a los de aquén con los de alén o Minho (Portugal) es una experiencia inefable y reveladora.
Foto vÃa: panoramio
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