
Muchos cuando llegan a Santiago de Compostela buscan con ansia la célebre Catedral. No queremos decir con esto que no haya que hacerlo, todo lo contrario.
Pero también a Santiago le debemos con nuestra visita una pequeña parada por su centro histórico. Por algo es Patrimonio de la Humanidad, y por algo alberga muchos monumentos que, ante el peso de la dama de piedra del Obradoiro, pueden pasarnos desapercibidos.
Uno de estos lugares que tenemos que visitar es la Iglesia de Santa MarÃa Salomé. Nada más verla os cautivará la sencillez de este templo, con su exquisita fachada románica, casi de un color amarillo pálido. Sus muros de piedra datan del siglo XII, con un pórtico añadido en el XV y una torre barroca del XVIII.
El interior de la iglesia es casi en su totalidad del siglo XIV. Me imagino que la belleza que guarda no habrá sido vista por muchos. No podemos por menos que contemplar en silencio su maravilloso retablo barroco, y algunas esculturas interesantes, entre ellas algunas gárgolas un poco grotescas.
Curiosamente, esta es la única iglesia en España dedicada a la madre del apóstol Santiago, Santa MarÃa Salomé, que algunos historiadores creen hermana de la Virgen MarÃa y tÃa de Jesús por tanto. Los evangelios nos dicen que fue testigo de la crucifixión y estuvo presente en el sepulcro de Jesús el tercer dÃa después de su muerte.
Santa MarÃa de Salomé se halla en el centro histórico de la ciudad, concretamente en la Rúa Nova, junto a la Rúa do Vilar, la antigua calle de los plateros, los joyeros, libreros y sombrereros. Es una de las calles más tÃpicas de Santiago, con sus callejones adyacentes, en muchos de los cuales no cabe un paraguas abierto.
Como veis, Santiago es una ciudad que, entre sus callejuelas de piedra y soportales, guarda verdaderos tesoros y curiosidades. Pasear por el centro histórico de la ciudad es un deber turÃstico. No quedaros simplemente con la contemplación de la Catedral. Reservar vuestros vuelos a la ciudad, y prendaros completamente de ella.
Foto VÃa José Camba
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