26-01-2010 | Souto Alves

Pazos de Galicia

Los pazos fueron (y son) las casas señorales típicas de Galicia. Construidos principalmente en los siglos XVII y XVIII, su éxito representó la transición social de una vieja nobleza autóctona asentada en la tierra y que, a finales del XV, pasó a residir en la Corte, a una clase hidalga que, permaneciendo en Galicia, logró amasar importantes fortunas.

Como escribió Ramón Otero Pedrayo, él mismo oriundo de uno de aquellos linajes hidalgos, “es el pazo en Galicia flor y ramo del barroco”. Según el gran orensano, los pazos reflejaban el paso de una sociedad brutal y guerrera cuya vitalidad giraba en torno al castillo a otro mundo, más humano y pacífico, en el que la arquitectura señorial también se dulcificó.

Los pazos gallegos están ubicados en zonas rurales o a las afueras de las villas, en ambiente más urbano. Su origen no está del todo claro, si bien se supone una diversidad evolutiva. En cualquier caso, parece que un número importante de pazos fueron los castillos de la época anterior. Sin tener que pensar ya en necesidades defensivas o militares, los castillos perdieron sus torres y almenas, así como sus característicos fosos.

Si buscáramos un mapa de los pazos gallegos, observaríamos cómo la mayor densidad de ellos se presenta en el centro de Galicia. En el eje de las cuatro provincias, noroeste de Ourense, interior septentrional de Pontevedra, esquina suroeste de Lugo y la Coruña meridional. La franja costera, especialmente en las Rías Baixas, acoge también un importante número de pazos.

Su estructura arquitectónica solía (y suele…si hablamos en pasado es porque muchas de estas construcciones están vacías de inquilinos o han sido convertidas en museos. Pero siguen en pie, y algunas de ellas sirviendo todavía de morada, normalmente estacional. Otras se han transformado en hoteles y casas rurales) ser de tres tipos: un solo cuerpo, en forma de L o en forma de U.

Los balcones destacaban por su preciosismo, con la típica solaina gallega orientada al mediodía. La capilla no podía faltar próxima a las viviendas. Los jardines, por fin, competían por ofrecer al mes de mayo la estampa más bella: para eso se cuidaban las flores y los frutales, y no se cicateaba en estanques ni lagunas artificiales.

Además, la heráldica gallega se alimenta principalmente de los blasones que jalonan la fachada de los pazos, símbolo de su poderío y de su vinculación con la nobleza. Por cierto que, y como curiosidad final, se desconoce el nombre de los arquitectos, constructores o reformadores en la gran mayoría de los casos.

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  1. esta genial el articulo,define muy bien como son los pazos en galicia y donde están localizados pero porque no se puede copiar y pegar?¿
    porque tengo que hacer un trabajo y aora no puedo hacerlo

    Comentario por angela criado
    18-03-2010 @ 0:47