
Si penetramos Galicia desde Asturias descubriremos el maravilloso paisaje de la Mariña lucense, que engloba tres comarcas: la Mariña Oriental, la Central y la Occidental, ya en contacto con la provincia de la Coruña.
Las tres merecen ser visitadas, si bien ahora nosotros nos quedamos con la Mariña Central, cuyo seno cobija los viejos y distinguidos ayuntamientos de Alfoz, Burela, Lourenzá, Mondoñedo y O Valadouro. Si la villa de Mondoñedo, en el interior, vivió en la Baja Edad Media épocas mejores, hoy el liderazgo comarcal se lo disputan los núcleos cantábricos de Burela y Foz (ambos cercanos a los 10000 habitantes).
Desde el punto de vista de la geografÃa fÃsica la comarca presenta su caracterÃstica franja de costa que le da nombre, valles donde se asientan los concellos del interior (como Mondoñedo y Lourenzá), y una serie de cordilleras que la circundan, entre las que cabe señalar la Serra do Xistral.
No diremos nada sobre el reciente parque eólico, aunque sin duda haya transformado la fisonomÃa de los montes (¿no hay otra manera de producir energÃa limpia?). La Serra do Xistral es un notable espacio natural, sobre todo por la abundancia de turberas que la hacen única en Europa, además de cuna de varios rÃos gallegos importantes, como el Eume o el Ouro. El Eume cae hacia el este y va a desembocar a la rÃa de Ares, en el Atlántico, pero, en cambio, el Ouro, uno de los rÃos locales, muere en la propia costa cántabra.
Como toda comarca gallega que se precie, en la Mariña Central abundan los restos megalÃticos. AsÃ, el grupo de mámoas de la Pena Abaladoira, en Alfoz, o el dolmen valadourés de San Tomé. También hay ruinas castrexas en cada uno de los concellos de la comarca, asà como de una antigua calzada romana en puntos de Mondoñedo.
En Mondoñedo destaca asimismo su catedral y el Santuario de Nuestra Señora de los Remedios. En Lourenzá, el monasterio barroco de san Salvador. En Foz la iglesia de san Martiño de Mondoñedo y en Burela, la iglesia románica de santa MarÃa, mientras que en Alfoz se encuentran los restos del castillo de Frouxeira, destruido por los Reyes Católicos.
El castillo pertenecÃa al mariscal Pardo de Cela, junto con Pedro Madruga uno de los héroes románticos (a lo narrado por Walter Scott) de la Galicia que se despedÃa de la Edad Media. El mariscal fue decapitado en Mondoñedo (la leyenda cuenta que su cabeza, ya liberada del cuerpo y rodando a su aire por la plaza, iba diciendo: credo, credo, credo…), mientras tres canónigos disfrazados entretenÃan no muy lejos de allÃ, en un puente sobre el rÃo Valiñadares a Isabel de Castro, su mujer, que llegaba de Castilla con el indulto real. Desde entonces al puente se lo conoce como do Pasatempo. Bonita historia, la verdad.
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