
La comarca del Salnés ocupa el anfractuoso brazo sur de la ría de Arousa. Viene definida, casi nos atreveríamos a decir que amorosamente, por el curso bajo del Umia. Desde las suaves montañas del interior (Castrove) se extiende un gozoso valle hasta el límite mismo de la playa de la Lanzada.
Si hubiéramos de resumir la idiosincrasia de esta comarca, tal vez optaríamos por diferenciar tres vectores que le dan su sentido: la naturaleza, el mar y el vino albariño. Además, el Salnés es una de las comarcas gallegas con mayor densidad de población y su principal ciudad es Vilagarcía de Arousa.
El concello más occidental de la comarca es el del Grove, ubicado en una pequeña península unida a la isla de la Toja por un puente. El Grove posee una espacio paisajística peculiar y protegido: el complejo Intermareal Umia-O Grove, zona de marismas que conforma un ecosistema único, en realidad un istmo arenoso que mantiene unida la antigua isla del Grove con tierra firme. Enfrente, la isla de la Toja es famosa por sus aguas termales y su balneario.
Todavía en el Grove este concello celebra unas cuantas fiestas destacadas, como la de San Roque y, sobre todo, la del Marisco, declarada de Interés Turístico Nacional. Subiendo por la comarca, veremos aparecer las primeras cepas de uvas albariño, con las que se hace un vino de exquisita factura. La siempre noble villa de Cambados, cuna de Ramón Cabanillas (el llamado Poeta da Raza), es una de las capitales gallegas de dicho vino.
La Festa do Albariño es, de hecho, una de las que cuenta con mayor tradición en toda Galicia. Pero Cambados no necesita excusas para ser visitada. Antes al contrario, debe ser degustada a los pocos, como el mismo vino del que presume. Destacadísima es la plaza de Fefiñáns, donde se encuentran la iglesia de San Bieito y el pazo de Figueroa. También son de destacar las ruinas de Santa Mariña Dozo, incluidas hoy dentro de un cementerio.
Luego de Cambados, tocará prolongar la excursión hasta el vecino ayuntamiento de Meis, concello interior de la comarca. Existen allí una serie de iglesias notables. Especial importancia tiene el monasterio de Armenteira, a los pies del monte Castrove. Fundado en 1150, su construcción finalizó medio siglo después.
Y ya para acabar nuestro paseo, subiendo monte arriba encontraremos una serie de vestigios prerromanos y precélticos, como la Pedra do Cribo, interesante petroglifo donde se reconocen motivos de caza, de equitación y runas circulares. En suma, la comarca del Salnés lo tiene todo para entusiasmarnos.