Pazo de Oca

A Estrada es el ayuntamiento cabecera de la comarca pontevedresa de Tabeirós-Terra de Montes. En el extremo norte del concello, cerca de la provincia de la Coruña, se encuentra el pazo de Oca, uno de los más conocidos de toda Galicia.

Sobre las ruinas de una fortaleza del siglo XV se empezó a construir en el Seiscientos. Las obras finalizaron en la primera mitad del XVIII. La antigua propiedad medieval pertenecía a los Oca, linaje nobiliario de Galicia. En 1477 pasó a manos del ambicioso arzobispo de Santiago, Alonso I de Fonseca. Después de diversos avatares, el discurrir de la historia lo entregó, el pasado siglo, a la casa ducal de Medinacelli.

La parte antigua del pazo traza un ángulo recto que articula las dos alas a las que se le añade una torre de planta cuadrada. Mediante una galería del siglo XIX  se conecta al pazo la iglesia o capilla dedicada a Santo Antonio, construida entre 1730 y 1750, con plante de cruz latina.

Los jardines son uno de los rasgos más característicos del pazo de Oca. De estilo claramente francés y con la presencia del agua como nota predominante (así, los dos estanques de notable aspecto), llevaron a los visitantes de otras épocas a comparar el pazo con la geometría jardinesca de Versalles. Es evidente que se exageraba en cuanto a las dimensiones, que no en el gusto.

En cualquier caso, el pazo en conjunto es una construcción destacada y noble, un poco perdido en el entorno rural. Si bien en la misma parroquia de Oca se halla la iglesia románica de Santo Estevo, templos religiosos de piedra antigua que tampoco faltan en las contiguas (siempre en el ayuntamiento de la Estrada) Riobó y Loimil, dedicados ya a San Martiño, ya a Santa María.

Además, como no podía ser menos, la comarca de Tabeirós-Terra de Montes es abundante no sólo en montes, sino también en ríos (para los amantes de la pesca o de los cursos fluviales) y en caballos. Los caballos de Galicia, de Pontevedra, de Tabeirós, tenían ya una merecida fama en tiempos de los cronistas romanos. Por eso no sorprende que en otra parroquia estradense se celebre la más afamada Rapa Das Bestas gallegas, la de Sabucedo.

Y si el rural nos cansa, los caballos nos agotan y los ríos nos aburren… como quien dice doblando la esquina se halla la capital de Galicia, Santiago de Compostela. Siempre hermosa, romántica y cosmopolita, paseando por ella estas navidades nos encontramos que celebran no sé qué efeméride que atrae a obispos, autoridades y mochileros. Acaso buen momento para que, los que nos debatimos entre dos hogares, nos quedemos en la ría.

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