Palos de Billarda

Nuestros abuelos también fueron niños. Parece verdad de Pero Grullo, como el hecho de que ellos no tenían ordenadores, ni videojuegos, ni banda ancha o estrecha. Por no tener no tenían ni televisión. Sin embargo, no les faltaba ingenio, imaginación, inventiva. Subían a los árboles, recogían fruta, perseguían lagartijas y jugaban a una infinidad de juegos y deportes populares.

La Asociación Galega do Xogo Popular e Tradicional lleva años fomentando, en escuelas y colegios, algunos de aquellos juegos tradicionales, tan extendidos a lo largo y ancho de Galicia hace apenas medio siglo. La universidad de Santiago, por su parte, propicia ligas universitarias y campeonatos de billarda, chave o bolos (en gallego birlos), entre otros. Los juegos tradicionales parecen gozar, pues, de buena salud.

Un ejemplo: existen más de 300 club y asociaciones de chave, llave. En este juego, los participantes deben arrojar unos pesos metálicas y acertar a otra pieza más grande, la llave, situada a cierta distancia y cuya forma varía según la zona aunque´por lo general posee una especie de aspas.

Los llamados bolos celtas cuentan asimismo con gran arraigo en puntos de la geografía gallega. En la Mariña lucense existe de hecho una liga propia que actualmente se extiende por buena parte de la provincia de Lugo.

Si los bolos tienen un éxito innegable entre los vecinos de más edad, las generaciones más jóvenes prefieren las competiciones de carrilanas. Con unos cuantos maderos, algunas puntas y clavos y al menos un par de rodamientos, se construye un vehículo en el que no importa tanto la estética cuanto la funcionalidad. Y la garantía de que bajando por alguna cuesta a velocidad notable no se nos desintegrará.

Sin embargo, el rey de los deportes populares en Galicia es la billarda o estornela. El juego requiere de dos palos: el pequeño, la billarda propiamente dicha, yace en el suelo. Con el otro palo, más grande, se golpea la billarda haciéndola saltar para, mientras está en el aire, volver a golpearla y lanzarla lo más lejos posible.

Chave, bolos, carrilanas y billarda son sólo una pequeña muestra de las decenas de juegos populares presentes todavía en muchos pueblos gallegos. La mejor noticia respecto a los deportes tradicionales la encontramos en la positiva respuesta de los niños. En el fondo, sólo de ello depende la pervivencia futura de unas actividades que ya entretenían a sus bisabuelos. Definitivamente, hay vida más allá de la Play.

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