
La Catedral de Santiago de Compostela, impresionante monumento inspirado en la leyenda de Santiago, apóstol de Cristo. Este espectacular logro de la arquitectura es hoy ampliamente reconocido como uno de los destinos más populares del norte de España. Tantos y tantos recuerdos que, a buen seguro, asaltan la mente de todo aquel que, algún dÃa, peregrinó hasta aquÃ.
Según cuenta la leyenda, la tumba de Santiago el Mayor fue encontrada por Pelayo en el año 814. A raÃz de ello, se construyó, por orden de Roma, una capilla por el rey Alfonso II de Asturias. Luego esta capilla se fue convirtiendo en lugar de peregrinos, hasta convertirse en la catedral que en la actualidad vemos. No se inició esta construcción hasta el año 1075, aunque antes ya habÃa habido una serie de transformaciones.
En el 829 se sustituyó una iglesia, para aparecer una iglesia prerrománica en el 889, iglesia que fue reducida a cenizas por los musulmanes en el año 997. Para entonces, ya un buen número de peregrinos llegaban a los pies de Compostela, por lo que me imagino que se necesitarÃa hacer una iglesia bien grande para acoger a todos los que llegaban.
Usando el granito de la zona, se empezó a construir la catedral, inspirándose en la iglesia románica de Saint Sernin de Toulouse. Fueron muchos los arquitectos los que pasaron por la construcción de la Catedral, hasta que Fernando Casas y Novoa finalizó el diseño de la fachada, de estilo barroco, allá por el 1750.
Cada vez que estamos en la Plaza del Obradoiro, frente a la entrada oeste de la Catedral de Santiago de Compostela, resulta una experiencia fantástica. Las torres gemelas parecen crecer majestuosamente hasta el cielo. Caminar un poco alrededor de la Catedral y os llevará a calles empedradas, soportales, pasillos abovedados, y muchas plazas con fuentes hermosas.

La Plaza del Obradoiro acoge la fachada occidental de la Catedral, la Praza da Inmaculada la fachada norte, la Praza da Quintana la fachada oriental y la Praza das PraterÃas la fachada sur. Desde cualquiera de estos puntos de vista, la Catedral de Santiago ofrece una vista maravillosa, con un tallado en piedra exquisito. Muchas historias legendarias se representan en sus paredes, sus columnas y soportales.
Como la mayorÃa de los lugares turÃsticos más populares, hay que tener un poco de paciencia para entrar en la Catedral de Santiago y contemplarla con tranquilidad. Vale mucho la pena verla por dentro, pero no hay nada tan mágico como el silencio de su interior. Nada más traspasar el umbral os acogerá en sus brazos el aliento maravilloso del Pórtico de la Gloria, quizás el mejor ejemplo de escultura religiosa española del siglo XII.
Luego nuestros pasos se encaminan a cumplir con la tradición de golpear nuestra cabeza con la estatua del Maestro Mateo, el Santo dos Croques. Si lo hacemos bien, seguramente seremos bendecidos con la brillantez del maestro constructor de la Catedral. Al fondo, el altar mayor, la figura bamboleante del Botafumeiro, y la pequeña estatua del Apóstol Santiago, siempre llena de gente besando su manto.
Bajar a la cripta, por la parte de atrás del santo, y visitar las reliquias del apóstol. Por mucho que intentemos apreciar las increÃbles obras de arte que alberga esta Catedral, siempre necesitaremos más de una visita para conseguirlo. Hoy nos quedamos sentados en los bancos de la Catedral, dispuestos a ver cómo se balancea sobre nuestras cabezas el Botafumeiro. La Catedral de Santiago de Compostela es mucho más. No se puede resumir en palabras…
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