
Debemos evitar la caricatura cuando hablamos de Galicia. En esta misma página nos hemos referido a vetas profundas de la tradición y del folclore (Santa Compaña, rapa das bestas, magostos, matanzas, pallozas…). Ahora bien, esa Galicia rural es lentamente sustituida por un espacio urbano cuya presencia más significativa la encontramos en la franja costera que va desde Vigo hasta Coruña.
Las ciudades gallegas no son diferentes a las del resto del planeta industrializado. Uno o varios núcleos de hermosura variable y un contorno inasumible de estupidez arquitectónica creciente. Muchas tienden a la disolución estética: en el paso del mundo rural al urbano, Galicia no supo crear plenamente una ciudad con perfiles idiosincráticos, verdaderos.
Como fuere que hubiera podido haber sido, en las ciudades la vida sigue su ritmo. Sus cafés, sus teatros, sus discotecas. O sus exposiciones. Todo este preámbulo viene a cuento de que queremos ahora recordaros dos exquisitas exposiciones que se están celebrando estos dÃas en dos urbes gallegas. La una en Lugo, la otra en Vigo. Ambas patrocinadas por Caixagalicia.
La sede luguesa de la fundación de dicha caja (sita en la Praza Maior) es, precisamente, el escenario de la primera exposición: Los pintores de Artal. Pintura española del Museo de la Habana. La componen cerca de 50 obras, entre paletas y óleos, de artistas españoles que entre finales del siglo XIX y principios del XX participaron en los Salones de Artal.
José Artal era un marchante catalán asentado en Argentina. Los salones eran en realidad exposiciones para la venta de cuadros organizados en Buenos Aires. Dichas exposiciones permitieron la entrada en el continente americano de obras no sólo de pintores consagrados, como Goya, Fortuny (1838-1874) o el mismo JoaquÃn Sorolla, que pese a su relativa juventud era ya entonces respetado y admirado, sino de jóvenes autores poco o nada conocidos en América.
La Casa das Artes de Vigo, situada al lado del actual Centro Cultural Caixanova (hermoso edificio debido a Antonio Palacios), se decanta por un estudio exhaustivo de Maruja Mallo. Adelantamos que la exposición es, a nuestro modo de ver de misérrimos crÃticos, una maravilla. La pintora Maruja Mallo nació en Viveiro en 1904 y murió en Madrid hace catorce años, siendo destacadÃsimo miembro de las vanguardias artÃsticas de principios de siglo. La exposición aporta además documentos biográficos y una interesante serie de fotografÃas.
Pues ya veis. No sólo de lo pintoresco, misterioso, insólito, telúrico o atávico vive la dama vieja que es Galicia. Hay una tercera exposición acerca de la cual nos gustarÃa hablaros en otra ocasión. Con el tÃtulo de Ruth Matilda Anderson. Una mirada de antaño se nos presenta, en la ciudad de Coruña, el legado fotográfico que la norteamericana Ruth Matilda Anderson dejó tras su visita a Galicia en los años veinte del pasado siglo. Absolutamente imprescindible si tenéis vuestra estancia en A Coruña.
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