
A un corto paseo de Ferrol, a través de la rÃa, llegamos un dÃa hasta el Castillo de San Felipe. Cuesta un poco llegar eso, sÃ, a través de carreteras un tanto sinuosas y estrechas. Estaros bien atentos entonces a las señalizaciones del camino.
Sin embargo, el esfuerzo de la conducción valió sin duda la pena. Entrar al castillo sólo cuesta un euro, y hay folletos gratis a la entrada. No encontraréis mucha gente que llegue hasta aquÃ, quizás respetuosos ante el camino que les espera, por lo que la visita se hace con mucha tranquilidad.
El Castillo de San Felipe es engañosamente grande, y, aunque de apariencia plana, tiene varios niveles. Quizás os coja un dÃa de lluvia, como a nosotros, pero en esta tierra de Galicia la lluvia es bellÃsima. Tal vez incluso la agradezcáis.
El primer Castillo de San Felipe se construyó en 1598, y pronto se convirtió en una fortaleza importante en el Atlántico, dentro del contexto del Descubrimiento de América. También se construyeron, precisamente, otros castillos en la orilla opuesta. No fue hasta el siglo XVIII cuando la fortaleza tomó la presencia imponente que tiene hoy en dÃa.
Esta fortaleza fue diseñada asà para contener baterÃas de cañones que repelieran a los atacantes cuando intentasen entrar por la rÃa. El castillo tiene muchos pasillos interiores y exteriores, con los elementos más seguros en el centro de la plaza. Si se mira bien, según los entendidos, su diseño geométrico es muy complejo, y se considera muy adelantado a su tiempo.
Cuentas las historias y leyendas que tanto gustan de poblar estos lares de Galicia, que sus muros nunca fueron tomados, ni por mar ni por tierra, ya que la zona era inexpugnable a cualquiera de los ataques. Una de las batallas más notables, como siempre, y no sé porqué, contra los británicos, aún se celebra anualmente.
En definitiva, una visita al Castillo de San Felipe en Ferrol vale la pena si estamos en la ciudad, o bien queremos hacer una excursión desde A Coruña. También es un buen lugar para visitar en familia, sobre todo con los niños, a los que les encanta esto de los castillos. Además, no quedaros sólo con la contemplación del castillo. Mirad lo que tenéis alrededor…
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