Cambados

Hoy queremos perdernos por la maravillosa ría de Arosa, en la provincia de Pontevedra. Si vamos en coche es necesario tomar rumbo hacia Vilagarcía de Arousa. Comenzamos nuestro recorrido en Catoira, un lugar de enorme importancia estratégica, que conserva las ruinas de siete torres, cuyo origen se ha perdido en la época pre-romana.

Catoira fue fortificada por los romanos, y sufrió graves daños ante los ataques vikingos del siglo X. En el siglo XII se estableció en ella el obispo Gelmírez, fundador de la mayor parte de Santiago. Antes de continuar con nuestro recorrido queremos recomendaros que visitéis las pinturas rupestres de la Edad del Bronce que se han encontrado en esta zona.

Diez kilómetros más allá de Catoira se halla Carril, un antiguo pueblo de pescadores que conserva, junto a su iglesia parroquial, un crucero magnífico. Entre Carril y las isla de Cortegada podemos encontrar algunos criaderos importantes, así como viveros de almejas, berberechos y otros mariscos.

Prácticamente sin darnos cuenta llegaremos a Villagarcía de Arosa, uno de los puertos más importantes de Galicia. Ciudad renovada totalmente en los últimos años, en su centro podemos visitar el Convento de Vista Alegre, una sobria estructura barroca del siglo XVII.

Tan pronto como dejamos Villagaría en dirección a la Toja, tomamos la desviación hasta Villanueva de Arousa, un antiguo puerto pesquero. Entre sus principales atractivos está el Monasterio de Calogo, aunque muy poco queda de él, que fue abandonado por los monjes en el siglo IX. Sólo una de sus paredes y el frontón siguen en pie.

Acercaros, si estáis por aquí, hasta la isla de Arousa, un lugar de enorme interés y grandes paisajes escénicos, con playas ideales para los amantes de la naturaleza.

A seis kilómetros de Villanueva se halla Cambados, una de las ciudades más bellas a lo largo de la costa. El Pazo de Fefiñanes, construido en el siglo XVI, aparece en primer lugar a nuestra derecha. En Cambados debéis visitar las ruinas de Santa Mariña, el Pazo de Bazán, convertido en Parador de Turismo, el de Santo Tomé y la Torre de San Sadurniño.

A mí particularmente me encantaron las ruinas de Santa Mariña, de corte romántico y melancólico. Todo, excepto el techo, está en pie. Data del siglo XVI, y resulta impresionante ver sobre el cielo los arcos que sustentaban la estructura del techo.

Para terminar recordar que Cambados es la tierra natal del Albariño, un vino joven, fresco y ligeramente afrutado. Según cuenta la tradición, fue traído a estas tierras por los peregrinos de la orden de Cluny. Durante los primeros días de agosto se celebra una cata oficial. No os la perdáis.

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