Donde el mundo se llama Celanova, dirÃa Celso Emilio Ferreiro, “después de visitar tierras sin número”, añadirÃa Méndez FerrÃn, “reconocerás que las cosas son más pequeñas y encogidas de lo que recordabas pero su color mucho más grande porque en él entrara el mundo”. Celanova, concello cabecera de la comarca más amplia de Terra de Celanova, es lugar de historia, historias y poetas.
Historia e historias. 1. La primera nos cuenta que Castromao, uno de los castros de la zona situado a 2 Km de la actual villa de Celanova, fue considerado por los romanos capital de los coelernos. Los primitivos celanoveses sellaron pactos de amistad con Roma, y el Imperio construyó infraestructuras como la Via Nova, que unÃa Braga con Astorga, o el puente romano todavÃa en pie sobre las aguas del rÃo Arnoia.
Pero la historia de Celanova no acaba con Roma, sino que es reinventada a partir de 936, cuando san Rosendo funda un pequeño cenobio. Las donaciones lo convirtieron en el monasterio más importante de Galicia, alrededor del cual nació un pueblo enteramente a su disposición. Pese a revueltas y disturbios, los siglos XVI y XVII son para el monasterio época de vino y rosas. De hecho, en 1660 se destruye la iglesia románica y se empiezan las obras de lo que vemos hoy: el magnÃfico monasterio barroco de san Salvador.
Historia que por lo demás permanece viva en Vilanova dos Infantes, diminuto burgo medieval cuyo descubrimiento inesperado, en el corazón de Ourense, tan bien conservado, provoca una felicidad difÃcil de explicar. Del primitivo castillo, sin embargo, se conserva sólo la Torre de Homenaxe mientras que el hermoso santuario de la Virgen del Cristal es de época más reciente.

2. Tierra también de poetas porque de Celanova era Curros EnrÃquez, uno de los tres grandes de las letras gallegas del XIX, junto con Pondal y RosalÃa, y nacido en Celanova lo fue asimismo Celso Emilio Ferreiro, cuya voz de combativa lÃrica se apagó hace 30 años, dejando tras de sà algunos de los poemas más conocidos por todos los escolares gallegos.
3. Y tierra maravillosa de historias, porque la proximidad de Portugal supuso que las mercancÃas de estraperlo circulasen libremente a ambos lados de la frontera, aunque no tanto como los relatos de contrabandistas que nacieron al amparo de las lareiras de los vecinos. Desde Celanova partÃa uno de los caminos de contrabando más transitados del sur de Galicia, si no el que más. Ese camino, que podemos recorrer hoy dÃa, nos enseña la belleza natural y la riqueza patrimonial no sólo de Celanova, sino de la entera comarca. De verdad, qué gran sorpresa es Celanova.
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