
La palloza es una vivienda de planta circular, ejemplo de la arquitectura popular gallega. Presente a lo largo de diversos períodos, sobre todo en la Galicia interior, es una de las construcciones más arcaica del cuadrante noroeste, por no decir de la península en su conjunto. La palloza sobrevive hoy en algunas aldeas luguesas, en la comarca de los Ancares o en otros puntos de la serra do Courel.
Aunque su línea genealógica no está del todo clara, parece que la palloza evolucionaría desde las construcciones castrexas, de planta circular, dando lugar a viviendas de planta elíptica, oval e incluso rectangular. La estructura de la palloza refleja esa noción primitiva de la arquitectura, al formar una unidad en la que se integrarían el horno, la corte, el depósito o almacén y la vivienda propiamente dicha.
En las tierras más abruptas, sobre los desniveles más agudos del terreno, bajo los designios de la climatología más extrema de Galicia, es donde se han prodigado y pervivido mayor tiempo estas construcciones. Su construcción requiere una ténica elemental y los materiales habitualmente son el esquisto, el granito, madera de carballo (roble) y colmo, que se obtiene del centeno, para los tejados.
El interior de la vivienda se organiza en tres espacios. El primero lo forman el ástrago, la entrada de la palloza, y la lareira, alrededor de la cual ha girado desde antiguo la vida doméstica. Adosada a la lareira están los cuartos, pequeños compartimientos para dormir. El segundo espacio es la estrevariza, lugar destinado al ganado vacuno, es decir, la corte, y que puede disponer de un anexo para otros animales, ovejas o cochos (cerdos). Encima de la estrevariza está la barra, especie de trastero de madera que sirve de almacén y que en ocasiones también se utiliza en verano como dormitorio.
Esta triple estructura no siempre se da. La palloza tiene a veces solamente dos dependencias, la mayor formada por lareira, dormitorios y pequeña corte, mientras que la corte de ganado vacuno ocuparía el segundo espacio. En O Cebreiro se han restaurado varias pallozas, e incluso se le ha dado a algunas de ellas un uso recreativo y cultural. Nosotros recomendamos su visita si nos decidimos a la aventura del camino de Santiago.