Breogan con la Torre de Hercules

Seguro que muchos de nuestros lectores han escuchado alguna vez aquello de las siete naciones celtas. En principio la denominación servía para referirse a los territorios cuya lengua fuese de origen celta. El término ‘celta’ en el ámbito de la lingüística es problemático, pero eso ahora poco nos importa. Según este criterio, las naciones celtas serían: Irlanda, Escocia e isla de Man (donde se habla goidélico, es decir, gaélico), Gales, Cornualles y Bretaña (donde se habla britónico). Pero falta una ¿no? La séptima sería…Galicia.

Bien, si el criterio es el de la lengua, evidentemente Galicia no pertenecería al club porque la variante celta que se hablaba desapareció con…seguro que estáis pensando en los romanos, ¿verdad? Pues resulta que fueron los suevos, unos ‘bárbaros’ por cierto que muy romanizados y que, por así decir, ya venían aprendidos, esto es, hablando un requintado latín, los que más bien impusieron el idioma matriz del que se formaría el gallego. Ahora que entonces tampoco Cornualles ni Isla de Man serían celtas pues tanto la lengua de Cornualles como la lengua de Man desaparecieron como lenguas naturales. La primera hace cosa de un siglo, la segunda un poco antes. 

Por eso se tiende a considerar la condición celta de un país en base a otros criterios: costumbres, paisajes, tradiciones…El celtismo invadió a la recatada hasta entonces historiografía gallega del siglo XIX, que no abandonó el romanticismo ni cuando el naturalismo de un Zola era cosa del pasado. El propio himno repite con emocionada voz lo de fillos de Breogán. ¿Y quien era este Breogán, cuya escultura acompaña a la torre de Hércules, en A Coruña?

Breogán es un héroe legendario que fundó la ciudad de Brigantium (la actual Coruña…o el actual Betanzos). Breogán, además, nombre de raigambre indudablemente celta, significaría “jefe de una briga (otero, monte)”. La raíz brig tuvo una fertilidad notable en la toponimia gallega cuando se transformó (esto no son elucubraciones de quien os escribe, sino resultados señalados por la ciencia lingüística) en el -bre tan presente en estos lares: Alcabre, Cecebre, O Grove…

El Breogán semilegendario aparece mencionado en el Libro de las Invasiones irlandés. Este texto data del siglo XII, pero se sabe que recoge leyendas orales que se remontan al VI. Según se narra, Breogán sería rey de un gran territorio de la península ibérica. Después de fundar Brigantium, Breogán mandó construir un gran faro…¡la torre de Hércules! Uno de los hijos de Breogán, Ith, se subió a la torre una mañana clara de invierno. De algún modo, vio reflejados los colores verdes de una húmeda y distante tierra, mar adentro. Ith acababa de descubrir Irlanda.

Se lanzó a por ella en una expedición pero, al arribar a las costas irlandesas, Ith y los suyos fueron asesinados por los Tuatha Dé Dannan. Enterado del suceso, su hermano Mil, con sus hijos (los nietos de Breogán) y la ayuda de las artes mágicas de Aimirgin, invadieron la isla eliminando a los Tuatha. 

La historia del linaje de Breogán es apasionante, Torre de Hércules incluida. Algunos investigadores ven en ella un poso de realidad histórica. Una migración de población celta desde el norte peninsular se asentaría en Irlanda y desalojaría a los antiguos moradores. Por lo que en última instancia, la misma Irlanda debería su propia naturaleza celta a los gallegos, que entonces como siempre no dudaron en echarse al monte de la mar ni temieron los rigores del océano. Son un pueblo de emigrantes, sí señor.

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