
“Rivoyra sacrata” musitó anonadada doña Teresa, reina de Portugal, al contemplar la cantidad de monasterios, iglesias y ermitas que poblaban los márgenes del Sil, también los del Miño, en las provincias de Ourense y de Lugo. Es probable que el comentario hiciese referencia también al paisaje en el que se ubicaban tales templos religiosos. La abrupta roca granÃtica horadada por la lengua mansa de uno u otro rÃo, la vegetación frondosa de robles y castaños, la majestad de los vinos más espiritosos de Galicia.
Precisamente se acaba de poner en marcha una iniciativa para que a todo aquel que decida participar de ella no le quepa sino volver a sentir, acaso sin saberlo, la admiración que reflejaba el comentario de la reina portuguesa. Están de enhorabuena, los anacreónticos de nuestros dÃas. El Viñobus da vendima 2009 está ya operativo.
Porque nos encontramos en las labores de la recolección de la uva, acontecimiento que une a las regiones de Europa en un destino común sin necesidad de artificios polÃticos. Septiembre, el mes de la vendimia, es uno de los momentos más gloriosos para quienes gustan de la naturaleza. En la Ribeira Sacra es entonces cuando se produce una mutación de color de forma lenta y tranquila. Los tonos amarillos y anaranjados se van imponiendo hasta convertir a los montes en un crepúsculo perpetuo.
Y en ese Ãnterin, en ese contexto, el Consorcio de Turismo da Ribeira Sacra organiza unas excursiones de media jornada con la finalidad de que los participantes disfruten de aquel entorno en todas sus dimensiones hasta el 27 de septiembre. Las salidas se realizan desde Ourense, Castro Caldelas, Monforte de Lemos y Proba de Brollón. Por 4 euros (!?) la visita incluye transporte en minibús, guÃa que nos informa, visita a una bodega con cata pertinente y al Centro do Viño, degustación de un caldo denominación de origen y un regalito. Viva Baco.
Señores de Madrid, de Girona, de Albacete, ustedes conocen bien nuestro albariño. Pero ya lo decÃa Valery, hay otros mundos y están en éste. Otros mundos vinÃcolas, sin ir más lejos. Verán vendimiar in situ, experimentarán las excelencias del silencio, saborearán los caldos, contemplarán los últimos soutos de castiñeiros (bosques de castaños), se maravillarán con el románico gallego. Ribeira Sacra, sÃ. Porque los rÃos en Galicia son divinos y forman paisajes únicos. Y porque son sólo cuatro euros.

